Durante el juicio contra ocho rugbiers que habían asesinado a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en Villa Gesell, el dolor de una familia y de una sociedad conmocionada se intensificaba mientras nadie daba una respuesta. Ninguno de los sospechosos habló y todos se resguardaron en la misma táctica con la que operaban para agredir y matar: callar en masa. Así la representación legal fue conjunta. Se definieron sentencias y ninguna absolución. Entre perpetuas y penas de más de una década, Lucas Pertossi, uno de los agresores con el veredicto más bajo, decidió finalmente hablar ante lo que cree fue una mala representación de su caso.
Golpes en el deporte: revelan daños cerebrales a largo plazo en exrugbiers y boxeadoresDesde la Unidad 61 de Melchor Romero, donde cumple una condena de 15 años, Lucas Pertossi buscó contar su versión y trazar su línea propia. El imputado intentó despegarse del resto de sus amigos sancionados y establecer que él no fue parte del homicidio, advirtiendo que ni siquiera estuvo presente en el momento del golpe final.
Pertossi intentó despegarse de la defensa conjunta
Pertossi, juzgado bajo la misma vara que el resto de sus compañeros, entendió, como explica en la charla, que su accionar no fue indiferenciado. Según explicó a Mauro Szeta en una entrevista para América TV, en este último encuentro se sintió “muy mal defendido”. “La maniobra judicial fue todos juntos, en bloque, pero no todos hicimos lo mismo ni tuvimos la misma participación”, remarcó.
La línea de defensa se aplicó de la misma manera para todos, lo que declaró a Pertossi como un partícipe secundario y resultó en un castigo judicial de 15 años. El grupo mayoritariamente recibió prisión perpetua. La justicia declaró que cinco eran coautores del asesinato doblemente agravado.
Pertossi aseguró que él no fue parte del crimen
“Yo nunca lo toqué, pero nadie lo dijo”, afirmó al referirse al ataque que terminó con la muerte de Fernando Báez Sosa en enero de 2020, a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell. Pertossi incluso se lamentó de los hechos y advirtió lo que sintió en el momento en que se enteró del fallecimiento de Báez Sosa.
“Es terrible lo que pasó, pero no hubo ningún plan de matarlo. Fue una pelea que terminó en tragedia”, sostuvo. Pero también hubo admisión. Pertossi aclaró que fue él quien registró la agresión y fue ese el material clave de la investigación. “Yo no me peleaba. Lamentablemente, cosa de lo que también me arrepiento, me dedicaba a grabar”, dijo.
El momento de la detención, en cambio, aparece como un quiebre personal. “Cuando dijo ‘ustedes mataron a un pibe’, se me cayó el mundo entero”, recordó sobre la intervención policial en aquellas horas posteriores al crimen.
Un revés ante la justicia
A más de cuatro años del hecho, su situación judicial volvió a moverse. Su nuevo abogado presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para intentar anular el fallo, según explicaron desde el diario Perfil. El planteo gira en torno a un eje central: la supuesta “indefensión manifiesta” derivada de haber compartido patrocinio con el resto de los procesados.
Según esa planificación, nunca hubo una diferenciación clara entre quienes ejecutaron los golpes fatales y quienes –como Pertossi sostiene– tuvieron un rol secundario. En ese sentido, el equipo jurídico lo describe como un actor “periférico”, con una participación limitada y, en términos jurídicos, incompatible con un plan criminal.
También introduce otro argumento: la “desvinculación temporal y espacial”. La hipótesis es que las imágenes mostrarían que Pertossi se retiró antes de que finalizara la agresión, un punto que, de prosperar, podría modificar la valoración de su conducta.